La voz, primero
Si tienes que mirar, aún no hemos terminado.
Cada función empieza por algo que puedas decir. La pantalla está para echar un vistazo, no para quedarte mirándola.
Una IA que no tienes que mirar.
El teléfono te pide los ojos y las dos manos. Creamos metaterrAI para construir una inteligencia con la que simplemente hablas: pequeña, redonda y discreta hasta que la necesitas.
El nombre
Más allá de la pantalla. Un asistente con el que hablas, en lugar de tocar y tocar.
De la tierra. Titanio, cerámica y una caja hecha solo de papel y fibra.
Voces que entienden, responden y cumplen, en tu idioma.
Cómo llegamos hasta aquí
El prototipo
El primer metaterrAI One era una placa de desarrollo con pantalla AMOLED redonda, con la batería y el altavoz aparte, dentro de una carcasa sin tornillos que imprimimos nosotros mismos en 3D. Era grueso, pero hablaba: conversaciones reales, seis voces, notas de reuniones y traducción simultánea.
La interfaz
Dibujamos cada pantalla para 466 píxeles redondos: trece esferas, una cuadrícula de apps y una pantalla propia para cada voz. Una app complementaria para iOS y Android y nuestra propia nube mantienen las voces ágiles.





El diseño
Diseñamos tres carcasas de titanio y elegimos la que mejor se sentía en la mano: un aro de titanio con una trasera abombada de cerámica de circonio. Menos de la mitad de grosor, y nada que estorbe a la radio.
Lo que viene
Ahora trabajamos con socios de fabricación para producir metaterrAI One en titanio y cerámica, y para presentarlo en una caja hecha solo de cartón, papel y fibra.
En qué creemos
La voz, primero
Cada función empieza por algo que puedas decir. La pantalla está para echar un vistazo, no para quedarte mirándola.
Hecho para durar
Titanio, cerámica y cristal, en una forma sin nada que se enganche, se afloje o se rompa.
Nada de más
Sin plástico en la caja y sin un adaptador de corriente que ya tienes. En el dispositivo, dos botones y una voz.